viernes, 4 de marzo de 2011

Fiesta Patronal en honor a San lorenzo de Marca, Recuay - Ancash

Fiestas patronales

Por Fidel Soto Cubillas
Las fiestas patronales son características de nuestra cultura y no hay rincón del país donde no se realice una celebración dedicada a alguna imagen religiosa vinculada con la tradición católica.

MARCA y otros distritos de la Vertiente Occidental de Ancash, es un ejemplo claro de las celebraciones anuales. Se trata de una región donde se han conservado en mayor grado las tradiciones y costumbres pues sus centros poblados se encuentran apartados de los distritos. Ir a los pueblos de la Vertiente es como estar en otro lugar; pero, dentro de la demarcación vertientina.

Por otra parte, las fiestas patronales son una muestra de las tradiciones nacionales, y expresan muchas de las ideas y de las concepciones del peruano sobre la religión y su cosmovisión. Están plagadas de elementos simbólicos que conjugan tradiciones occidentales con otras de origen indoamericano.

Así mismo, las fiestas patronales propician la convivencia social y ayudan a las personas a satisfacer algunas de sus necesidades espirituales, sociales o de simple diversión mediante sus variadas expresiones, como pueden ser las misas y las procesiones, corrida de toros, el baile o la feria.

En las fiestas participan y acuden todo tipo de personas, desde los niños más pequeños hasta los de mayor edad. Además, el festejo no es exclusivo para los originarios o residentes del lugar, pues está abierto para quienes deseen acudir (turistas).

No obstante, las celebraciones siempre corren a cargo de los mismos habitantes del pueblo. Con meses de anticipación se preparan para que el día de festejo  todo salga lo mejor posible y en muchas ocasiones se cuenta con el apoyo económico de quienes emigraron a otras ciudades del país o del extranjero, por lo general regresan en esos momentos para reforzar sus lazos con la comunidad y afianzar su identidad.

De igual forma la fiesta patronal de alguna comunidad da a los individuos que la conforman un rasgo identificativo, que lo liga más a su colectividad por la simple pertenencia y sus tradiciones. Con sus rituales colectivos, danzas, procesiones, música, trabajos y diversiones son de gran importancia, pues a través de éstas se reflejan algunas de las más concretas expresiones de nuestra cultura mestiza.

En torno a la fe, la creencia y la devoción de las personas hacia los santos patronos parte toda esta concepción. Así, las fiestas no se podrían entender sin esta idea de la gente sobre las imágenes a las que se encomienda el pueblo.

Fiesta Patronal en Marca

Los Marquinos damos gracias a SAN LORENZO, PATRON ESPIRITUAL DE MARCA, por los favores recibidos, por interceder por nosotros hacia Dios Padre y por ser el autor del reencuentro entre amigos, compañeros de colegio, amores antiguos que año tras año regresan a nuestra tierra de todos los rincones del Perú y del extranjero

En esta fiesta se dan dos aspectos fundamentales: El primero relacionado al aspecto religioso, es el culto, creencia y devoción a San Lorenzo de Marca.

Acudimos a ella para agradecer algún favor recibido... San Lorenzo es muy milagroso; pedirle perdón por algún voto no realizado; también es bien castigador; hacerle alguna promesa o sencillamente por verla, rezarla y acompañarla en estos días.

El segudo es el aspecto histórico social, en el cual se escenifica el encuentro entre los españoles representados por el capitán Pizarro, Abanderado y acompañantes (pajes) y la cultura incaica, representada por el Inca, Rumiñahui y las Pallas, que en un combate desigual lograron someter al último inca que tuvo el Imperio Incaico. El aspecto social se da en la identificación de los marquinos que toman partido por uno de los dos bandos.
Los Mayordomos y el Capitán de la Fiesta son los funcionarios de mayor responsabilidad e importancia. El Capitán de la fiesta representa al conquistador español Francisco Pizarro y es llamado por la Pallas durante la entonación de sus cánticos, como "Gran Pizarro". Conjuntamente con el Abanderado y cinco acompañantes, conforman una escolta o comparsa muy vistosa y elegante. Siempre que se desplazan lo hacen en forma ordenada con el abanderado a la cabeza.




El Capitán representa al Conquistador español, es el primero en el mando del Conquistador. Preside todos los desplazamientos por las calles que realiza la comparsa.
Los acompañantes (pajes) representan a oficiales españoles de confianza de Francisco Pizarro y escoltan en todo momento al Capitán. Durante el ritual característico "protegen" a éste, no permitiendo que el Inca le haga "daño". Pero a la ves escenifican la gran captura.  Acompañan al Capitán en todo momento y en todas las actividades programadas y en aquellas que éste considere necesario.




El Inca, representa al Inca Atahuallpa (Último Inca del Imperio de los Incas capturado y ejecutado por los españoles al mando de Francisco Pizarro), es nombrado por las Pallas, durante la entonación de sus cánticos como "Rey Monarca".








El Rumiñahui, representa a un general Incaico, lugarteniente y hombre de confianza del Inca, lleva siempre una lanza, forrada con cinta bicolor y punta dorada, como símbolo de mando. es llamado por las Pallas "Sinchi Runa". Viste la “remanga”, usa pechera y talabar como el Inca, pero nunca del mismo color "para que se puedan diferenciar", alrededor de ellos baila 8 pallas bien vestidas, quienes lo acompañan en todo momento, las palllas se visten del mismo tono y cada día de un color.

Las Pallas, en sí no son funcionarios. Representan las "Vírgenes del Sol" del antiguo incario y son las "acllas" del Inca. Las Pallas son escogidas por el Inca y el Mayordomo por su belleza y buena voz. Para asegurar su compromiso la futura Palla se reúne con el Inca o los Mayordomos, después de aceptar junto con sus padres, a continuación brinda un trago.

La fiesta de agosto reúne a la gente dispersa. Es cierto que las pallas se acercan a ti, colocan su pañoleta de mil colores sobre tu hombro y te sonríen. Así surge la magia. Puedes enamorarte o abandonarte, pero no se puede dejar de admirar a esas mujeres cuyos ojos están ocultos por un cerquillo de perlas mientras a tu lado bailan el Inca y el Rumiñahui, y el Auquish hace estallar latigazos al viento en señal de protección y advertencia. Es necesario anudar un billete o unas monedas en la pañoleta de la palla y devolverla, y esperar a que la próxima pieza ella se acuerde de ti.

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